Arquidiócesis de Managua

BREVE RESEÑA HISTÓRICA DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MANAGUA

El territorio de la arquidiócesis de Managua fue parte de la antigua diócesis de León de Nicaragua fundada por el Papa Clemente VII en consistorio del 26 de febrero de 1531. La bula de erección “Equum reputamus” fue del Papa Paulo III con fecha 3 de noviembre de 1534. Fue el Papa San Pío X, con la bula “Quum iuxta apostolicum effatum” del 3 de diciembre de 1913, el que creó la Provincia Eclesiástica Managüense dándole como sede arzobispal la ciudad de Managua y como nueva Catedral, la antigua parroquia de Santiago, de la ciudad capital. Fue nombrado arzobispo de Managua Monseñor José Antonio Lezcano y Ortega con un obispo auxiliar en Matagalpa que fue Monseñor Isidoro Carrillo y Salazar. La arquidiócesis comprendía los departamentos de Managua, Carazo, Masaya, Matagalpa y Jinotega. En 1924 el Papa Pío XI creó la diócesis de Matagalpa, separándola de la arquidiócesis, nombrando como su primer obispo a Monseñor Carrillo y Salazar.

SANTOS PATRONOS

De la República de Nicaragua:
La Inmaculada Concepción de María

De toda la Arquidiócesis:
Santo Toribio de Mogrovejo

De la ciudad de Managua :
San Miguel Arcángel

De la Catedral Metropolitana:
La Inmaculada Concepción de María

  La demolición de la antigua parroquia comenzó en 1929. La nueva Catedral se construiría de armazón de hierro, con concreto, de estilo romántico neoclásico, con los tres ordenes griegos en armonía con el Palacio Nacional y con el Palacio del Ayuntamiento. Tanto la armazón de hierro como el diseño fueron traídos de Bélgica por D. Pablo Dambach como ingeniero jefe. La construcción fue dirigida por D. José Dolores Estrada, persona muy estimada de Managua, quien fue Presidente de la República después de la renuncia del Dr. Madriz por el lapso de diez días. Para el terremoto del 31 de marzo de 1931 la armazón había concluido y quedó intacta. El vaciado de concreto terminó en 1936. Fue consagrada el 24 de julio de 1946. Fue severamente dañada por el terremoto del 23 de diciembre de 1972. Monseñor Lezcano murió el 6 de enero de 1952, dándole el pueblo de Managua el mayor homenaje póstumo que ha habido en la historia de la ciudad capital.

A la muerte de Monseñor Lezcano le sucedió como segundo arzobispo de Managua, Monseñor Vicente Alejandro González y Robleto quien era arzobispo coadjutor con derecho a sucesión de Monseñor Lezcano desde el 9 de abril de 1938 en virtud de la bula “Munus Supremi Apostolati” del Papa Pío XI. Monseñor González recibió como obispo auxiliar personal al obispo Monseñor Carlos Borge y Castrillo cuando éste terminó su administración apostólica en Granada, quien fue nombrado Vicario General. Como metropolitano de la Provincia eclesiástica se dedicó en cuerpo y alma a la construcción del edificio del Seminario Nacional que ya había sido fundado en 1950. Mantuvo una relación cordial con los gobernantes del Estado lo que aprovechó para hacer ver el punto de vista de la Iglesia en asuntos de interés público.

Hasta 1961 la ciudad de Managua solamente tenía dos parroquias: Catedral y San Antonio. Fue Monseñor González el que comenzó a dividir las antiguas parroquias, creando nuevas para la mejor atención de los fieles. Varias veces reorganizó a la Curia Arzobispal. Fue hombre austero, severo, retraído pero muy justo. Se distinguió por su profundo conocimiento del derecho canónico. Fue padre conciliar en el Vaticano II y fue el delegado al primer sínodo general de obispos convocado por el Papa Pablo VI en el Vaticano. Se le dió como obispo auxiliar a Monseñor Donaldo Chávez Núñez quien fue elegido el 17 de febrero de 1966 y ordenado el 24 de abril siguiente. El arzobispo Monseñor Vicente Alejandro González murió el 18 de junio de 1968, habiendo sido sepultado en la cripta de los arzobispos de la Catedral de Santiago de Managua. Días antes de su muerte había sido nombrado Administrador Apostólico “sede plena” el franciscano Monseñor Julián Luis Barni Spotti por el Papa Pablo VI el 5 de junio, con la evidente intención de dar con un compás de espera para el nombramiento del tercer arzobispo de Managua y que al mismo tiempo pudiera reorganizar la arquidiócesis. Fueron difíciles los primeros días para Monseñor Barni. Pero rápidamente se ganó el cariño y confianza del clero y del pueblo de la arquidiócesis. Tuvo el mérito el administrador apostólico de organizar y apoyar el Encuentro de Pastoral que con asesoría del CELAM tenía toda la intención de poner al día a la Iglesia con el Concilio Vaticano II y con la Conferencia de Medellín. El Encuentro fue en conjunto con el Vicariato de Bluefields. La situación que vivió el país en los años siguientes hizo que el esfuerzo del Encuentro se diluyera. Se distinguió Monseñor Barni por defender a los perseguidos políticos en esos años de dura represión en el país.

La sede vacante originada por la muerte de Monseñor González y la misma administración apostólica de Monseñor Barni terminaron con el nombramiento del tercer arzobispo de Managua que recayó en Monseñor Miguel Obando Bravo quien tenía dos años de ser obispo auxiliar de Matagalpa. Al llegar a Managua era desconocido pero con gran rapidez comenzó a ganarse el corazón y el respeto de sus diocesanos.

Monseñor Obando nació en la Libertad, Chontales, el 2 de febrero de 1926, en el seno de una familia campesina. Muy joven partió para El Salvador, para ingresar a la congregación salesiana de san Juan Bosco. Pablo VI lo nombró Obispo Auxiliar de Matagalpa el 18 de enero de 1968. Fue ordenado obispo el 31 de mayo de ese año. El mismo Pablo VI lo nombró arzobispo de Managua el 16 de febrero de 1970. Tomó posesión el 4 de abril siguiente en la antigua Catedral de Santiago. Su primer Vicario General fue Mons. Federico Argüello Solórzano. Fue después vicario general Mons. Bosco Vivas Robleto que fue ordenado obispo el 21 de noviembre de 1981. Después fueron nombrados obispos auxiliares Mons. Juan Abelardo Mata y Mons. Leopoldo Brenes, ordenados obispos el 19 de marzo de 1988. Luego fue nombrado obispo auxiliar de Managua Mons. Jorge Solórzano y ordenado el 13 de julio de 2000. La capital fue destruida por un vasto terremoto en la madrugada del 23 de diciembre de 1972. Mons. Miguel Obando recorrió a pie gran parte de la ciudad destruida. La iglesia de Santo Domingo de las Sierras funcionó como catedral temporal.

Por su autoridad moral participó como mediador en el asalto a la casa del doctor José María Castillo en 1974 y repitió su trabajo de mediador en el asalto al Palacio Nacional en 1978. Ambas mediaciones fueron altamente exitosas. Con el cambio de gobierno en julio de 1979 comenzó una nueva etapa para Nicaragua en la que sus obispos, a la cabeza del arzobispo Obando, brillaron como los grandes defensores de los derechos más fundamentales del pueblo. La figura del arzobispo Obando fue clave para la conservación de la libertad y democracia del pueblo nicaragüense. El día 4 de marzo de 1983 Su Santidad Juan Pablo II visitó Nicaragua y lo que debería haber sido un día de inmensa alegría se convirtió en un día de bochorno y amargura a causa de manifestantes del gobierno y personas pertenecientes a una iglesia llamada “iglesia popular” que irrespetaron la Santísima Eucaristía celebrada por el Santo Padre. Pero otro día fue de gran alborozo para Nicaragua, el arzobispo Obando fue elevado a la dignidad de cardenal de la Iglesia Romana. Por primera vez un natural de Centro América recibía esa altísima dignidad.

El Cardenal Obando un incansable luchador por la paz, estuvo presente en todos los intentos por pacificar Nicaragua, a causa de su gran autoridad moral y del gran cariño que siempre le tuvo el pueblo nicaragüense. Se logró el acuerdo de paz que produjo un cambio de gobierno en 1990 que fue presidido por la señora Violeta Barrios de Chamorro que tomó el rumbo correcto para Nicaragua. El papa Juan Pablo II siempre sintió gran amor y preocupación por la Iglesia de Nicaragua. Visitó de nuevo nuestro país en condiciones absolutamente diferentes, el 7 de febrero de 1996 ocasión para que los nicaragüenses le demostráramos nuestro amor filial y nuestra condición de sociedad civilizada. Al Cardenal Obando le fue aceptada la renuncia por límite de edad el 1 de abril de 2005. Le sucedió como cuarto arzobispo de Managua, Mons. Leopoldo José Brenes Solórzano quien tomó posesión el 21 de mayo de 2005. Hijo de la arquidiócesis de Managua, nacido en Ticuantepe el 7 de marzo de 1949. Fue párroco de muchas parroquias de la arquidiócesis en las que dejó un inmenso cariño.

 

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