Arzobispo Emérito

SU EMINENCIA REVERENDÍSIMA
CARDENAL MIGUEL OBANDO BRAVO
ARZOBISPO EMÉRITO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MANAGUA
 

La sede vacante originada por la muerte de Monseñor González y la misma administración apostólica de Monseñor Barni terminaron con el nombramiento del tercer arzobispo de Managua que recayó en Monseñor Miguel Obando Bravo quien tenía dos años de ser obispo auxiliar de Matagalpa. Al llegar a Managua era desconocido pero con gran rapidez comenzó a ganarse el corazón y el respeto de sus diocesanos.

Monseñor Obando nació en la Libertad, Chontales, el 2 de febrero de 1926, en el seno de una familia campesina. Muy joven partió para El Salvador, para ingresar a la congregación salesiana de san Juan Bosco. Pablo VI lo nombró Obispo Auxiliar de Matagalpa el 18 de enero de 1968. Fue ordenado obispo el 31 de mayo de ese año. El mismo Pablo VI lo nombró arzobispo de Managua el 16 de febrero de 1970. Tomó posesión el 4 de abril siguiente en la antigua Catedral de Santiago. Su primer Vicario General fue Mons. Federico Argüello Solórzano. Fue después vicario general Mons. Bosco Vivas Robleto que fue ordenado obispo el 21 de noviembre de 1981. Después fueron nombrados obispos auxiliares Mons. Juan Abelardo Mata y Mons. Leopoldo Brenes, ordenados obispos el 19 de marzo de 1988. Luego fue nombrado obispo auxiliar de Managua Mons. Jorge Solórzano y ordenado el 13 de julio de 2000. La capital fue destruida por un vasto terremoto en la madrugada del 23 de diciembre de 1972. Mons. Miguel Obando recorrió a pie gran parte de la ciudad destruida. La iglesia de Santo Domingo de las Sierras funcionó como catedral temporal.

Por su autoridad moral participó como mediador en el asalto a la casa del doctor José María Castillo en 1974 y repitió su trabajo de mediador en el asalto al Palacio Nacional en 1978. Ambas mediaciones fueron altamente exitosas. Con el cambio de gobierno en julio de 1979 comenzó una nueva etapa para Nicaragua en la que sus obispos, a la cabeza del arzobispo Obando, brillaron como los grandes defensores de los derechos más fundamentales del pueblo. La figura del arzobispo Obando fue clave para la conservación de la libertad y democracia del pueblo nicaragüense. El día 4 de marzo de 1983 Su Santidad Juan Pablo II visitó Nicaragua y lo que debería haber sido un día de inmensa alegría se convirtió en un día de bochorno y amargura a causa de manifestantes del gobierno y personas pertenecientes a una iglesia llamada “iglesia popular” que irrespetaron la Santísima Eucaristía celebrada por el Santo Padre. Pero otro día fue de gran alborozo para Nicaragua, el arzobispo Obando fue elevado a la dignidad de cardenal de la Iglesia Romana. Por primera vez un natural de Centro América recibía esa altísima dignidad.

El Cardenal Obando un incansable luchador por la paz, estuvo presente en todos los intentos por pacificar Nicaragua, a causa de su gran autoridad moral y del gran cariño que siempre le tuvo el pueblo nicaragüense. Se logró el acuerdo de paz que produjo un cambio de gobierno en 1990 que fue presidido por la señora Violeta Barrios de Chamorro que tomó el rumbo correcto para Nicaragua. El papa Juan Pablo II siempre sintió gran amor y preocupación por la Iglesia de Nicaragua. Visitó de nuevo nuestro país en condiciones absolutamente diferentes, el 7 de febrero de 1996 ocasión para que los nicaragüenses le demostráramos nuestro amor filial y nuestra condición de sociedad civilizada. Al Cardenal Obando le fue aceptada la renuncia por límite de edad el 1 de abril de 2005. Le sucedió como cuarto arzobispo de Managua, Mons. Leopoldo José Brenes Solórzano quien tomó posesión el 21 de mayo de 2005. Hijo de la arquidiócesis de Managua, nacido en Ticuantepe el 7 de marzo de 1949. Fue párroco de muchas parroquias de la arquidiócesis en las que dejó un inmenso cariño.

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