Después de un largo recorrido vocacional el neopresbítero Carlos Moisés Handal Santos, de procedencia hondureña, comparte su llamado al sacerdocio con los feligreses de la Arquidiócesis. El padre Carlos es uno de los diez sacerdotes que fueron recientemente ordenados, el pasado 2 de mayo, por Su Excelencia Monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano, Arzobispo de la Arquidiócesis de Managua, en Catedral Metropolitana (leer noticia). El neopresbítero también es uno de los cuatro Vicarios de Catedral, lugar donde tuvo la oportunidad de realizar su experiencia pastoral como diácono. Sus impresiones fueron tomadas posteriormente a la primera misa que se realizó el día siguiente a su ordenación, donde también hubo una gran asistencia de la feligresía de la Arquidiócesis.
El padre Handal, de 32 años de edad, nació en San Pedro Sula, Honduras. En su país estudió Mercadotecnia donde le surge el llamado de Dios al sacerdocio. “ Para muchos una cosa… un poco loca, dejar los estudios universitario por una vocación, por una cuestión que el mundo la ve insegura. Ante el mundo, es una cosa de locos; dejar el dinero, dejar los estudios, dejar tu trabajo… y pensar en esto… que el Señor llama al quien Él quiere, a la hora que Él quiere ” afirma el neopresbítero. El padre Carlos confiesa que él era uno de los que iba a misa sólo para ver a las muchachas o, según sus propias palabras, “ para tener entrada con los suegros ”. Afirma que escuchando la Palabra de Dios en las comunidades de donde surge (comunidades del Camino neocatecumenal), específicamente el pasaje bíblico que habla de que “ la mies es mucha y pocos los obreros ”, sintió el llamado al ministerio sacerdotal. “¿…y mi novia, que le voy a decir a mi novia, que va a pasar ahora entonces? ” admite fue una de las primeras interrogantes que le surgen después de sentir el llamado y que finalmente cuando decide decirle a su novia ella pensaba que él le había sido infiel y no le creía; “se enojó mucho conmigo ” afirma el neopresbítero.
El padre Carlos, quien vino de un mundo rodeado por la droga y el pleito y quien practicó el boxeo profesional, afirma que “ sino no hubiera sido por esta Palabra que escuché, estuviera hoy muerto, sinceramente estuviera muerto. Porque también mi vida sexual era un desorden; prostitutas, amigas… y estuviera muerto porque en tantos pleitos me sacaban pistolas. Una ves que me sacaron la pistola nunca se disparó, se encorchó la pistola, milagro de Dios… Y el Señor es fiel, pues en todo este tiempo el Señor me cuidó. En todo este tiempo el Señor tenía unos planes para mí. Desde el nacimiento, el Señor tenía estos planes. En mis planes de verdad no estaba el ser sacerdote. En mis planes no estaba tener este ministerio, este regalo de Dios… Y ver como el Señor deshace los planes, deshace mis planes y pone su proyecto. Y ahora me pone aquí… y estas manos que antes se utilizaban para golpear, ahora para perdonar pecado, consagrar… Viéndome a mí, yo no me lo merezco, es un don de Dios… A mí me impresiona siempre que Él elige a los pecadores ”, nos relató el padre Carlos.
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